
Lo Que Dice la Ciencia: Perros, Paseos y Seguridad en las Calles
Dos estudios académicos publicados en revistas con revisión por pares han encontrado una asociación estadística entre la presencia de perros en un vecindario y menores tasas de criminalidad. Desglosamos sus hallazgos reales, sus limitaciones y lo que significan para tu seguridad personal.
Cuando hablamos de seguridad personal en la vía pública, rara vez pensamos en los perros como parte de la ecuación. Sin embargo, dos estudios académicos publicados en revistas con revisión por pares han encontrado una asociación estadística entre la presencia de perros en un vecindario y menores tasas de criminalidad. En este artículo desglosamos sus hallazgos reales, sus limitaciones y lo que significan para quienes buscan sentirse más seguros al caminar por su barrio.
El estudio de Ohio: "Ojos en la calle"
En 2023, un equipo de investigadores liderado por Nicolo P. Pinchak en la Universidad Estatal de Ohio publicó un estudio titulado "Paws on the Street: Neighborhood-Level Concentration of Households with Dogs and Urban Crime" en la revista Social Forces, una de las publicaciones más respetadas en sociología.
Qué hicieron
Los investigadores analizaron 595 grupos de bloques censales en Columbus, Ohio, cruzando datos de tenencia canina (obtenidos de una encuesta de 2013) con estadísticas de criminalidad del período 2014-2016. También incorporaron datos sobre los niveles de confianza entre vecinos, provenientes del estudio Adolescent Health and Development in Context.
Para evitar conclusiones precipitadas, controlaron por múltiples factores que podrían influir en las tasas de criminalidad: nivel socioeconómico del vecindario, proporción de hombres jóvenes, inestabilidad residencial y características demográficas, entre otros.
Qué encontraron
Los resultados mostraron que los vecindarios con mayor concentración de hogares con perros presentaban tasas menores de homicidio, robo y, en menor medida, agresiones agravadas. Pero hay un matiz fundamental: el efecto más significativo se observó en vecindarios donde los residentes mantenían altos niveles de confianza mutua.
En esos vecindarios de alta confianza, las cifras son llamativas:
- La tasa de robos en zonas con alta concentración de perros fue aproximadamente dos tercios de la observada en zonas con baja concentración canina.
- La tasa de homicidios fue aproximadamente la mitad.
En vecindarios con baja confianza entre residentes, el efecto fue considerablemente menor o inexistente para delitos violentos, aunque sí se mantuvo una asociación con menos delitos contra la propiedad (como allanamientos), independientemente del nivel de confianza.
El mecanismo: patrullas informales
Según Pinchak, la explicación más plausible es lo que la urbanista Jane Jacobs denominó en 1961 los "ojos en la calle". Los paseadores de perros salen varias veces al día, recorren las calles de su barrio, conocen a sus vecinos y detectan cuando algo no encaja.
"La gente que pasea a sus perros está esencialmente patrullando sus vecindarios. Ven cuando algo no está bien y cuando hay extraños sospechosos en el área. Puede ser un disuasivo del crimen." — Nicolo P. Pinchak, Ohio State University
Además, las interacciones entre paseadores de perros fortalecen las redes sociales vecinales: se saludan, conversan, se conocen por nombre. Esa cohesión comunitaria es, según el estudio, un ingrediente clave para que la presencia canina se traduzca en mayor seguridad.
El estudio de Milwaukee: evidencia complementaria
Cinco años antes, en 2018, los investigadores Wes Grooms y D.J. Biddle habían publicado un estudio independiente titulado "Dogs and Crime: Reduced Rates of Property Crime in Homes with Dogs in Milwaukee, WI" en la revista Society & Animals.
Qué hicieron
Utilizaron sistemas de información geográfica (GIS) para cruzar las ubicaciones de licencias de perros con los delitos contra la propiedad reportados en parcelas de terreno de Milwaukee, Wisconsin, durante 2011.
Qué encontraron
Las parcelas con perros licenciados registrados experimentaron delitos contra la propiedad a tasas de 1,40 a 1,71 puntos porcentuales menores que parcelas con la misma zonificación sin perros licenciados.
Es importante entender esta cifra correctamente: se trata de puntos porcentuales de diferencia en la tasa de delitos, no de un porcentaje de reducción. Los propios autores señalaron que se necesita un análisis más exhaustivo para sacar conclusiones más concretas.
Por qué importa
Aunque el estudio de Milwaukee es más limitado en alcance (una sola ciudad, un solo año, solo delitos contra la propiedad), sus resultados son consistentes con los hallazgos posteriores de Ohio. Dos equipos de investigación diferentes, en ciudades diferentes, con metodologías diferentes (GIS vs. análisis estadístico), llegaron a conclusiones que apuntan en la misma dirección.
Lo que estos estudios NO dicen
Tan importante como entender los hallazgos es comprender sus limitaciones. Ninguno de los dos estudios afirma que tener un perro cause directamente una reducción del crimen. Lo que establecen son correlaciones estadísticas, es decir, asociaciones observadas que podrían explicarse por múltiples factores.
El propio equipo de Pinchak utiliza la expresión "evidencia sugestiva" (suggestive evidence), no "causalidad demostrada". Podría haber variables no medidas que expliquen parcialmente la relación: por ejemplo, los vecindarios con más perros podrían tener otras características (mayor estabilidad residencial, más familias con hijos) que también contribuyan a menores tasas de criminalidad.
Además, ambos estudios se realizaron en ciudades de Estados Unidos (Columbus y Milwaukee). Extrapolar directamente estos hallazgos al contexto urbano español requiere investigación específica que aún no se ha realizado. Las dinámicas de criminalidad, la estructura urbana y los patrones de tenencia de mascotas son diferentes en cada país.
Qué significa esto para ti
Si bien la ciencia no puede prometer que adoptar un perro vaya a blindar tu seguridad personal, los datos sugieren que la presencia canina en un vecindario, combinada con comunidades donde los vecinos se conocen y confían entre sí, se asocia con entornos más seguros.
Pasear a tu perro no es solo un acto de cuidado animal: es una forma de estar presente en tu barrio, de conocer a tus vecinos, de generar esa red de vigilancia natural que los investigadores han identificado como factor protector. Y eso, según la evidencia disponible, tiene un valor que va más allá de la compañía.
Para consultar las referencias completas de estos estudios y del marco teórico que los sustenta, visita nuestra página de Evidencia Científica [blocked], donde encontrarás la bibliografía completa en formato APA con enlaces directos a las publicaciones originales.
Referencias:
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Pinchak, N. P., Browning, C. R., Boettner, B., Calder, C. A., & Tarrence, J. (2023). Paws on the Street: Neighborhood-Level Concentration of Households with Dogs and Urban Crime. Social Forces, 101(4), 1888-1917. DOI: 10.1093/sf/soac059
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Grooms, W., & Biddle, D. J. (2018). Dogs and Crime: Reduced Rates of Property Crime in Homes with Dogs in Milwaukee, WI. Society & Animals, 26(1), 34-53. DOI: 10.1163/15685306-12341465
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Jacobs, J. (1961). The Death and Life of Great American Cities. Random House.
